¿Soy buena madre por obligar a comer a mi hijo? 6

¿soy buena madre?

¡No te levantas de la mesa hasta que no te termines el plato!.

¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase? Quizá en nuestra familia (nuestro propios padres a nosotros cuando éramos pequeños, nosotros mismos a nuestros hijos, nuestros hermanos a nuestros sobrinos o nuestros amigos a sus hijos) o puede ser que la hayamos oído alguna vez en algún restaurante al que hemos ido y donde teníamos cerca una mesa en la que había niños. Pero casi seguro que todos hemos escuchado esta frase alguna vez.

La cuestión es… ¿Es esta la manera correcta de enseñar a comer a nuestros hijos?

Recientemente ha aparecido en televisión un anuncio publicitario que ha generado bastante polémica, me refiero al anuncio de un batido que venden para niños que no comen, no quiero mencionar marcas. Si estás algo actualizado en cuanto a redes sociales y noticias virales seguro sabes de qué anuncio te hablo. En el anuncio en cuestión nos hacían llegar la idea de que una madre era una buena madre si obligaba a comer a su hijo. Para vuestra información os diré que tras muchas presiones (sobre todo en redes sociales y críticas en blogs de compañeros nutricionistas), la empresa que comercializa dicho batido ha decido retirar el controvertido anuncio publicitario (de hecho lo ha quitado incluso de su canal de youtube con lo que ya no es posible verlo), con eso podéis haceros una idea de si el mensaje que mandaban era o no erróneo.

Por ello, hoy quiero hablaros sobre los niños que son “malos comedores” (es decir, que no comen tanto como nos gustaría, o no comen los alimentos que queremos que coman) y qué actitud tomar y qué pautas se deben llevar a cabo en estas situaciones.

Los niños sufren con frecuencia la llamada “Neofobia”,

es decir, miedo a lo nuevo, a lo desconocido. Es por ello, que muchos niños tienen cierta fobia a probar alimentos nuevos que no han probado antes. Este reflejo es normal, de hecho es parte de nuestro instinto de supervivencia. Si tú fueras por el bosque paseando y vieras un árbol desconocido para ti ¿te comerías un fruto que nunca antes habías visto y que cuelga de dicho árbol? O mejor aún… ¿una seta?.

Tu instinto te dice que no lo comas, pues no sabes lo que es y si será bueno o malo. Pues a los niños les ocurre lo mismo y por ello muchas veces rechazan probar un alimento nuevo.

Está comprobado que en casos en los que el niño rechaza probar el alimento, hay que ofrecérselo incluso hasta 15 veces antes de que el niño se decida a probarlo. Con esto lo que debemos comprender es que si le ponemos a nuestro hijo un plato de judías verdes (por ejemplo) y nos dice que no le gustan (sin haberlas probado aún) lo que debemos hacer, con cariño, sutileza y delicadeza es animarlo a que lo pruebe. Debemos ponerle poca cantidad y seducirle para que lo pruebe pero sin obligarlo o coaccionarlo. Podemos preparar platos vistosos y divertidos para seducirlo e incluso invitarle a que nos ayude en su elaboración. Si decide no probarlo no pasa nada, otro día volveremos a intentarlo, y así lo haremos las veces que haga falta hasta que un día, el menos pensado, lo pruebe.

Cuando llegue este día pueden pasar 2 cosas. La que nosotros desearíamos: ¡que lo prueba y le gusta! Y la que no nos entusiasma tanto: “que no le gusta”. Si la respuesta ha sido que le gusta, pues ¡genial!, acaba de descubrir un alimento nuevo que le gusta, por tanto podéis volver a ofrecérselo otro día y aprovechar la situación para hacerle ver que gracias a que ha probado el alimento a descubierto que le gusta, y sugerirle que seguro hay otros muchos alimentos que no ha probado que seguro que le encantan.

niño se tapa la cara

Si por el contrario lo ha probado y no le ha gustado ¿Qué debemos hacer?. Que no cunda el pánico, está demostrado que un niño con rechazo a un alimento puede necesitar probarlo incluso 15 hasta que su paladar se acostumbra a su sabor y comienza a gustarle. Es decir que si la primera vez que lo prueba te dice que no le gusta no debemos asustarnos, enfadarnos, perder los papeles ni tirar la toalla. No pasa nada, ya lo ha probado una vez, aún deberá probarlo otras muchas hasta que comience a gustarle, con lo que seguiremos ofreciéndole una pequeña cantidad con frecuencia, le animaremos a que pruebe aunque sea una sola cucharada o un solo tenedor, sin obligar y sin coaccionar, para que poco a poco se acostumbre al sabor.

Si esto lo hacemos así con todos los alimentos que le ofrecemos al niño estaremos consiguiendo que poco a poco vaya probando nuevos sabores y poco a poco vaya acostumbrándose a ellos. Es un proceso lento, por eso no debemos desesperarnos. Estamos hablando de que si empezamos a practicar este método cuando el niño tiene 6 meses y comienza la introducción de los sólidos, probablemente cuando el pequeño tenga 2 o 3 años comerá sin problema la mayoría de los alimentos.

Si no lo hemos estado haciendo así hasta ahora y nuestro hijo ya es más mayor, podemos reeducarlo a partir de ahora, poniendo en práctica esta estrategia con la cual además de conseguir que nuestro hijo acabe comiendo más variedad de alimentos también conseguiremos que los niños disfruten del momento de la comida, sin sentirse coaccionados o presionados, haciendo que la comida sea un momento distendido y agradable. Por otro lado y casi igual de importante, conseguiremos disminuir el estrés de los padres que se sienten agobiados por cómo comen sus hijos.

Como conclusión de todo esto, podríamos deducir lo siguiente:

Hay que tener paciencia, paciencia, más paciencia y nunca perder los nervios.
Y si os veis demasiado agobiados y no sabéis llevarlo a cabo poneros en manos de un Dietista – Nutricionista con experiencia en niños que os guíe en el camino. Será una de las mejores decisiones que habréis podido tomar, pues “Somos lo que comemos” y nuestra salud depende de ello.


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6 ideas sobre “¿Soy buena madre por obligar a comer a mi hijo?

  • Noelia

    Muchas gracias por los consejos. Soy madre de 1 niña de 32 meses, la cual solo come de sólidos galletas,pan tostado,rosquilletas y poco más. Lo demas se niega ha probarlo. Por la textura de las cosas que sí ha querido probar, ¿cree que tendría algun problema mayor? ¿O siguiendo los consejos que da en este artículo debería, con el tiempo querer probar mas cosas?. Muchas gracias

    • Natalia Moragues Fernández Autor

      Hola Noelia. A priori no hay por qué pensar que tenga un problema mayor, lo más probable es que no le gusten las texturas lamiosas, eso le pasa a muchos niños. Solo hay que tener paciencia y seguir ofreciéndole tal y como explico en el artículo. Una cosa que puedes hacer para ayudarla a probar nuevas cosas es hacerle empanados, la textura crujiente le recordrá a la del pan, galletas, etc. Puedes empanar todo lo que quieras, y hacer, por ejemplo, sanjacobos de calabacín, jamón y queso (así porbará el sabor del calabaciín pero con una textura que le gusta). Poco a poco te recomiendo vayas disminuyendo la cantidad de galletas que toma pues llevan mucho azucar y si dices que es de las pocas cosas que toma deduzco que tomará muchas, mejor sería darle pan tostado o hacerle bocadillos. Un saludo.

    • Natalia Moragues Fernández Autor

      Hola Marta, Habría que analizar si se esta haciendo de la forma correcta, habría que ver en que se basa su alimentación habitual, hay muchas cosas que influyen, por ejemplo si su paladar está modificado porque tome mas azúcar de la cuenta en su día a día y así mil cosas. Si tienes ese problema te recomendaría visitar a un nutricionista infantil que estudie el caso de tu hijo y pueda ayudarte y asesorarte en el proceso en tu caso particular.